Si paseas por Atenas entre calles con nombres de ilustres estadistas, filósofos, poetas y militares de la antigüedad, y es primavera, verás las terrazas atestadas de griegos jóvenes y viejos jugando al bakgammon; renuevan el combate eterno que empezaron frente a un tablero Agamenón y Aquiles en un vaso de cerámica ático.
Si en el aire flotan presencias de manzanilla y romero, invitando al espíritu a viajar, te aconsejo que gastes suela subiendo a cualquiera de las colinas que rodean la ciudad; si asciendes por bucólicos caminos a la cima del Monte de los Lobos, encontrarás una panorámica de la ciudad bañando el olas petrificadas de muro blanco la base de las colinas, como un mar interior de sal…
Para reponer fuerzas después del paseo te aconsejo que bajes con los humanos y pruebes, en cualquier sitio, uno de esos entrantes o “tapas” que allí reciben el nombre de mezzes. Allí se suelen acompañar generosamente con oúzo, un fuerte anisado local; una comida típica griega puede durar cuatro o cinco horas… si no te atreves, pide un vaso de retsina (vino blanco aromatizado con resina de pino).
El más famoso de estos mezzes es el tzatzíki, cuya receta te daré en seguida; para abrir boca, te invito a probar esta “ensalada” de berenjenas, con parecidos razonables con la escalibada catalana.
MELITZANOSALÁTA (puré de berenjenas)
Ingredientes
(para dos personas):
-Una berenjena, lavada, entera.
-Un pimiento rojo lavado, entero.
-Dos o tres (si te gusta fuerte) dientes de ajo con su piel.
-Una cucharada de perejil picado.
-Un puñado de aceitunas negras griegas de la variedad kalamata, facilmente sustituibles por aceitunas negras de Aragón, muy similares.
-Aceite de oliva, vinagre de vino tinto, sal y pimienta a tu gusto.
Como
1. Pincha con un tenedor la berenjena por todas partes; con cuidado, porque la piel de la berenjena es muy resistente, y la tuya no tanto.
2. Con una brocha limpia o un papel de cocina, pinta de aceite el interior de la fuente para horno. Pon en ella la berenjena, echa un chorrito de aceite por encima de ella y mete la fuente al horno; fija el control de temperatura a 160º y el temporizador (o una alarma del móvil) para que te avise trancurridos 40 minutos (¿ya te he dicho que es una receta muy cómoda?¡que trabaje el horno!)
3. Cuando pase ése tiempo, saca la bandeja del horno (protégete las manos) y mete en ella el pimiento entero y los dientes de ajo; con una chorrada de aceite se devuelve la bandeja al horno y se programa el avisador para 20 minutos.
4. Al sonar el aviso, saca la bandeja del horno y déjala enfriar a temperatura ambiente.
5. Con la verdura templada, empiezas a “trabajar”:cuchillo de cocina, cuchara y mortero. Corta la berenjena por la mitad y con la cuchara saca la carne, sin rascar demasiado la piel, que es algo amarga; la carne se pica fino y se reserva en un bol.
6. Haz después un corte rodeando el tallo del pimiento; si tiras del rabo saldrán prácticamente todas las semillas. Abre el pimiento y separa la carne de la piel con la cuchara. Corta la carne en finas tiras y añádela al bol
7. Los ajos se pelan sin mucho trabajo una vez asados y se machacan en un mortero o con un prensaajos. Pásalos tres al bol, sazónalo todo con aceite, vinagre, pimienta y sal a tu gusto (si no controlas las cantidades más vale quedarse corto y modificar después).
8. Espolvorea el perejil y el puñado se aceitunas por encima.
Este plato se puede servir como tapa, entrante o guarnición; seguiremos hablando de estos sabrosos mezzes porque son una forma fácil, barata, original, sana e interactiva (se suelen compartir varios boles con diferentes preparaciones entre los comensales) de preparar una cena para unos amigos (ojéa la receta de tzatzíki en “Consejos sobre libros”)
Aprovecho para pedirte información, si la tuviéses, de dónde puedo encontrar hojas de parra frescas o en salmuera en Santander; y para extender esta petición a cualquier información que creas que puede enriquecer este blog.
Abrazos, gastronauta, paracaló!