Desde esta sección haremos un repaso de las diversas variedades de quesos y de algunas recetas que se pueden realizar tomando el mismo como ingrediente.
Y, para empezar, querría hablar de un queso sencillo, sin grandes pretensiones, pero no por ello menos rico. Se trata del queso de nata o Cantabria (ésa es su apelación oficial; quesos de nata, evidentemente, hay muchos). Para quienes no lo hayan probado nunca, tal vez les sirva de pista el queso de tetille gallego, que es bastante similar, aunque su primo cántabro no tiene una forma tan sexy; tal vez por eso no haya alcanzado tanta popularidad y, fuera de la región, sólo se encuentra en queserías especializadas y en algunas grandes superficies.

Se trata de un queso mantecoso, con un 45% de materia grasa, sabor fresco que evoluciona, color crudo-amarillento, cremosos, sin ojos, que funde estupendamente creando hilillos apetitosos. Es un queso de pasta prensada semicocida, elaborado con leche entera de vaca frisona. Buscando información, he leido de distintas fuentes que también se elabora con leche de vaca de Santander, pero os aseguro que he vivido muchos años en ésa ciudad y jamás he visto una vaca por sus calles, como no séa la del parque del mismo nombre, pero esa es de bronce y no creo yo que se deje ordeñar facilmente, así que habrá que revisar esta definición de “vaca de Santander”: para los que aún no se han enterado de lo de las Autonomías, Santander no es Cantabria, solo su capital. Y para teminar con sus características, solo queda decir que es rico en proteínas y calcio.
Para todos los amantes de saborear de vez en cuando una copita de vino, ya sabéis que mejor si os la dan con queso. Con el de nata marida bien cualquier tinto, y también está delicioso con un blanco seco de crianza.
Para los que les gusta el dulce, el queso de nata está muy bueno con un poco de miel y nueces, o simplemente con un poco de membrillo.
Y ahora vamos a los fogones, a hacer la que seguramente es la receta más sencilla que se puede hacer con queso. Así que si llegas cansado a casa y sin muchas ganas de cocinar, antes de echar mano al congelador, siempre puedes realizar una sabrosa tortilla de queso de nata (tardarás menos que el microondas en descongelasr la lasaña del supermercado): para ello sólo necesitas un par de huevos ( de gallina, malpensado), 50-60 grs, de queso de nata, un chorrito de aceite, una pizca de sal y otra de pimienta.
Bates los huevos sin pasarete, le añades el queso cotado en trocitos, sal y pimienta a tu gusto, y todo a la sartén caliente a la que habrás echado unas gotas de aceite. Vuelta y vuelta para que quede ligeramete dorada y… a zampar!
Eso es todo en lo que respecta al queso de nata. Pronto volveré con nuevas aventuras quesísticas. Hasta entonces, besos y quesos!!!
20.5.06 11:49
03/06/2006 a 13:21
Hola, tiene buena pinta.
10/12/2008 a 23:54
me gustaria que me envie como hacer este tipo de queso y otros mas
24/06/2009 a 15:05
Yo no se de que ciudad serás pero seguro que en la que vives, si es ciudad o lugar más o menos grande y urbanizado, encontrarás vacas por las calles. Creo que en la India, por razones religiosas encuentras alguna. Por otra parte, tu no has vivido aqui, como mucho dormido. Cuidate.
07/02/2010 a 19:53
Buenas y perdon por la tardanza, pero acabo de encontrar el sitio.
La vaca no es ni de Santander (por favor…) ni de Cantabria. El queso de natas se fabrica(ba) con la leche de las vacas de raza pasiega, raza de caracter lechero que ha sufrido un descenso considerable en su censo por la introducción de la vaca frisona (podría considerase especie invasora), lo que ha llevado a la primera a encontrarse en peligro de extinción.
Un saludo y muy interesante el blog.