Puertas de la memoria. Uno nunca sabe donde le esperan. En sabores, en olores, en libros o canciones; llegan, te tocan y se van. Son tan rápidas, que Homero las asemejaba a la instantaneidad de los dioses:
Como vuela el pensamiento de un hombre que recorrió comarcas numerosas, y acordándose de lo que ha visto le dice: “Allí estuve yo”, también volaba vertiginosa la venerable Hera…
Algunas de estas puertas han servido para destapar novelas enteras (pregúntaselo a Flaubert), otras para componer bellos y sentidos poemas. En este caso, ya me perdonarás el puntito nostálgico si te cito una hermosísima canción de Serrat (a Serrat hay que oirlo) que habla de la amistad, a traves de los años, de la separación, en la escuela y en el cuartel…
Decir “amigo” me trae del barrio luz de domingo y deja en los labios gusto a mistela y a natillas con canela…
Este es uno de los sabores que la memoria guarda en las capas más profundas de la infancia, inolvidable. Si me lo permites, esta sencilla receta se la quiero dedicar a unos cuantos amigos que están lejos: Jose Luis, Antonio,Jorge, Salva, Nacho, Raúl… son años de amistad, que espero que no se acabe nunca.
Abrazos, gastronauta, espero que tengas ganas de probar estas natillas y que te hagan llegar, rápidamente, al pais de los niños perdidos!
NATILLAS CON CANELA

Ingredientes
(para 6 raciones)
-1 litro de leche.
-8 yemas de huevo.
-1 cucharada grande de maicena.
-200 grs de azúcar.
-1 ramita de canela.
-6 galletas (tradicionalmente, galleta tostada redonda).
-Canela en polvo para decorar.
Como
1. Aparta una taza de leche y vierte el resto en un cazo con la ramita de canela, pon a fuego medio y espera a que comience a hervir. Mientras tanto puedes pasar al punto 2.
2. Pon la taza de leche que apartaste en un bol con capacidad para un litro; mézclala con la cucharada de maicena y, cuando esté bien disuelta, añádele las yemas y el azúcar y bátelo con unas varillas de repostería hasta que quede homogéneo y espumoso. Cuando la leche del cazo comience a hervir, retírala del fuego y déjala templarse unos minutos. Después, añade la leche no demasiado caliente a la mezcla de las yemas, poco a poco y batiendo en el bol constantemente, para que el huevo no cuaje en hebras.
3. Pasa la mezcla por un colador sobre el cazo, para librarla de la ramita de canela y de grumos que haya podido dejar la maicena. Pon el cazo a fuego bajo (o mejor aún, al baño maria) y remueve el contenido cada poco para que no se pegue al fondo del cazo. Poco a poco irá espesando; si empieza a hervir, retira del fuego y sigue removiendo: repite hasta que el espesor séa óptimo (cuando se mantenga cubierto el dorso de una cuchara).
4. Pasa el contenido del cazo a recipientes individuales y deja enfriar a temperatura ambiente. Dispón una galleta sobre cada natilla antes de refrigerarlas en la nevera y espolvoréalas con un poco de canela en polvo antes de servir.
Si añades más leche o menos espesantes (yemas y maicena) a esta misma receta, puedes conseguir fondos para postres (mira la receta de “MANZANAS ASADAS”).
Buen provecho, ya me contarás si las pruebas!!! Nada que ver con las que anuncia el Ronaldinho!
03/06/2008 a 23:43
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