Prometeo fue quien, con barro y agua, creo a los dolientes seres humanos. Creyéndoles mejores que sus anteriores creaciones, les regaló (provocando la ira de Zeus el que amontona las nubes) el fuego sustentador; responsable de ellos, engañó a los dioses en el reparto de las piezas sacrificadas: puso la carne y las entrañas dentro del estomágo del buey y ofreció los huesos cubiertos de engañosa grasa a los felices inmortales…Desde entonces los olímpicos “viven” de dulce néctar y ambrosía, y se alegran al sentir el aroma de las grasas animales quemándose en las aras de los hombres…
O en los hornos, sartenes y parrillas.
Estoy releyendo una vez más el libro de los libros, La Iliada, y no puedo dejar de irme a Homero de cuando en cuando.
La siguiente receta incorpora un espesante asombroso que compramos el otro día en una tienda naturista; se llama agar-agar y es un alga. Se puede emplear en platos dulces o como espesante para salsas. Lo puedes sustituir por maizena (en la receta te explico), pero la textura de la salsa quedará diferente.
CHULETAS DE CERDO ASADAS
Ingredientes
(para dos personas):
4 chuletas de cerdo de 1,5 cms de grosor.
-4 patatas medianas.
-1/2 l. de aceite de girasol.
-2 cucharadas de miel de buena calidad.
-1 cucharadita de romero.
-1 cucharadita de tomillo.
-1 hoja de laurel y 1/2 cucharadita de laurel picado.
-12 granos de pimenta verde (o negra).
-1/2 cucharadita de hinojo y 1/2 de fenogreco (o 1 cucharadita de anís verde en lugar de ellas)
-1 cucharadita de sal gruesa.
-12 pasas de corinto.
Cómo
1. Enciende el horno y sube la temperatura a 210-220º. Pon una cacerola a fuego alto con dos litros de agua, dos cucharadas de sal y la hoja de laurel; introduce en ella las patatas peladas y programa un temporizador (o el móvil) para que te avise 15 minutos después de que empiece a hervir. Cuando suene, escurre el agua y déjalas enfriar.
2. Mientras se cuecen las patatas y se calienta el horno, pon dentro de un mortero el romero, el tomillo, el laurel picado, la sal gruesa, la pimienta, y el hinojo y el fenogreco (o el anís); redúcelo a polvo fino con un movimento circular y continuo (la sal ayudará a molerlo). Cuando lo tengas a punto, diluye aparte, en un bol pequeño, la miel con 2 cucharadas de agua tibia.
3. Engrasa el fondo de una fuente para horno con un poco de aceite de oliva, e introduce en ella las chuletas. Extiende sobre ellas la mitad de la miel y sobre la miel espolvoréa un poco del polvo de especias (como si lo salaras). Por último, riégalas con un hilo de aceite de oliva y mételo al horno durante 15 minutos (acuérdate de ellas…).
Transcurrido este tiempo, dáles la vuelta y vuelve arepetir los mismos pasos por la otra cara de las chuletas; esta vez, pon el horno en función “gratinador” (sólo la resistencia de arriba). Déjalo unos 8-10 minutos, hasta que queden bien doradas las grasas que animan a los mismos dioses…
4. Mientras acaba de hacerse el cerdo, acerca una sartén profunda a fuego alto con el aceite de girasol; cuando véas movimiento en la superficie del aceite, corta las patatas en cuatro gajos cada una (estarán templadas) y fríelas en dos tandas. Ten la precaución de reducir un poco el fuego cuando empiece a bullir y volverlo a subir sólo antes de meter la segunda tanda.
5. Mantén las chuletas calientes mientras pasas todos los jugos de la bandeja y las pasas a un cazo de fondo pesado y lo pones en fuego medio. Ve añadiendo el espesante (agar-agar o maizena) de 1/2 en 1/2 cucharadita, esperando tras cada añadido unos segundos hasta que la salsa quede ligada a tu gusto.
6. Sirve las chuletas con guarnición de patatas fritas y salseadas (nosotros le pusimos sésamo tostado por encima y estaban aún mejor).
Qué aproveche, hermanitos/-as!!!