Hola, buenas!!! Cómo va la vida? Espero que placidamente, disfrutando cada pequeño placer cotidiano…
Yo he tenido que dejar a mi bicicleta después de una relación de muchos meses; el dios de la lluvia llora sobre Santander, un llanto que durará mucho tiempo, para que estos parajes sigan vistiéndose de verde apacible y vivo. Se quedó triste en el trastero y allí me esperará hasta la primavera, como Penélope, sin rencores.
Tendré que comprar una bombilla de “luz día” para el cuarto de invitados (que es al tiempo estudio de pintor), y dedicare el invierno a dar color a algunas ideas. Y a cocinar, de cuando en cuando, platos de enjundia, que son los que pide el cuerpo.
Aqui te dejo una receta sencillísima y económica: pollo con un empanado crujiente de maiz. Puedes utilizar cualquier parte del pollo una vez deshuesada; yo te aconsejo las pechugas, porque son muy limpias y se trocean muy bien (otras partes del pollo se pueden semicongelar para afinar los cortes). En cuanto al maíz tostado que emplées para empanar el pollo, te aconsejo que compres un maiz tostado con sal y sin ningun saborizante (barbacoa, bacon…); mi compañero Buquerin, que es de Argentina, dice que allá empanan con polenta, una harina elaborada con el cereal del mismo nombre (muy popular en también en el norte de Italia). Habrá que probarlo…
Como guarnición, unas sencillas patatas con ajo y orégano. Buen provecho!!!
POLLO CRUJIENTE
Ingredientes (para 2 personas)
-2 pechugas de pollo limpias de hueso, grasa y tendones, y cortadas en dados de 3×3 cms., aproximadamente.
-100 grs de maíz tostado.
-1 huevo.
-2 patatas medianas.
-5 dientes de ajo (uno de ellos picado fino y 4 simplemente aplastados, con su piel).
-1/2 l. de aceite de girasol.
-3 cucharadas de aceite de oliva.
-1 cucharada de orégano.
-1 pizca de sal.
-1 cucharadita de azúcar.
-1/2 cebolla picada fino.
-1/2 pimiento rojo picado fino.
-200 ml de tomate tamizado.
-1 cucharadita de jalapeños liofilizados (o guindilla al gusto).
-aceitunas negras, para decorar.
Como
1. Lo que más tarda en prepararse es la salsa, así que empezaremos con ella: pon una cazuela a fuego alto con el aceite de oliva. Cuando sientas el aceite muy caliente (acercando la palma de la mano a la superficie del aceite, con cuidado), reduce el fuego a medio ya añade en el ajo picado, la cebolla y el pimiento.
Rehoga durante 5 ó 6 minutos, para que la verdura se ablande sin dorarse. Vierte el tomate tamizado en la cazuela, junto con una pizca de sal, el azúcar y los jalapeños; al primer hervor, cúbrelo con una tapadera agujereada que deje escapar el vapor, y reduce al mínimo. Debe cocinarse al menos media hora, para que espese y tome sabor.
2. Pon una cazuela profunda a fuego alto, con el aceite de girasol; mientras se calienta, pela las patatas y corta cada una de ellas en mitades, y las mitades en tercios. Cuando el aceite esté caliente, pero no demasiado, mete dentro la mitad de las patatas con cuidado de no salpicar, junto con los dientes de ajo restantes, y reduce el fuego a medio-bajo. Una buena patata frita debe confitarse primero en grasa a temperatura moderada y luego dorarse con grasa muy caliente.
Cuando al pinchar con un tenedor una patata notes que podrías atravesarla con poco esfuerzo, sube el fuego al máximo y vigílalas mientras se doran, para que no se quemen por abajo. Cuando estén listas, retíralas con una espumadera sobre papel de cocina, y espolvoréalas con una pizca de sal y la mitad del orégano. Aprovechando que el aceite vuelve a estar caliente, retira los ajos (que ya habrán dado su sabor) y repite los mismos pasos con la segunda tanda.
Una vez escurridas del exceso de aceite, mantén las patatas fritas en un sitio caliente.
3. Mete el maiz en una batidora o, si dispones de uno, en un molinillo para moler especias; tritúralo hasta que quede reducido a polvo. Dispón en un plato hondo el huevo y bátelo. En otro plato hondo, el maíz en polvo.
Pasa los trozos de pollo por el huevo y luego por el maíz, palmeando firmemente para que quede bien cubierto. En el mismo aceite de las patatas y a fuego medio-alto, fríe el pollo empanado en dos tandas, reservándolo luego sobre papel absorbente, para que no quede aceitoso. Estará listo cuando, al pinchar un trozo no salga jugo (tampoco conviene freirlo mucho tiempo).
Sirve el pollo sobre las patatas, salpica con la salsa de tomate picante y ponle unas aceitunas para decorar.
Pruébalo, te sorprenderá!!!
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