Hola a todos y todas, fanáticos del buen yantar!!! Llevo unos días algo liado entre unas cosas y otras, intentando además sacar tiempo para no hacer nada, que como dice mi amigo Jorge Janeiro es una estupenda manera de hacer.
Ando muy interesado en la repostería y la pastelería, que es mi nuevo hobbie: un hobbie que reclama atención absoluta y rigor en la elaboración, pero que te permite observar los mayores gestos de aprobación entre la gente con la que los compartes… Estoy empezando, así que me ciño al recetario clásico; es la única manera de observar las proporciones en las masas para luego variarlas y dejar volar la imaginación (sin derrochar un dineral en experimentos fallidos). Ya os iré descubriendo a dónde el camino me lleva…
Quería agradecer el comentario a Cristina, y decirle que siento haber tardado tanto en contestar y que no tengo constancia de que el achiote se emplée por otros usos en cocina que por sus virtudes colorantes; sólo lo he probado en una receta filipina (pollo adobado), en la que de hecho se aconsejaba retirar las semillas de achiote antes de servir el plato (son duras). No deja sabor y se puede añadir a cociones lentas desde el principio, asi como en marinadas donde reposan los alimentos (carnes, pescados) antes de cocinarlos. También sé que se usa en las hayacas navideñas y en tamales, bollos y otras preparaciones con harina de maíz en Sudamérica.
SOPA DE CALABAZA
Como ya te conté hace ya algunas lluvias, en la receta de la vichyssoise, hacer cremas o sopas es una maravillosa manera, muy sencilla y sana, de comer con cuchara y en caliente cosas ricas de la huerta: calabacines, cebolletas, remolacha, zanahorias, patatas, manzana, ajo… lo que se te ocurra. Hervir, triturar, un toque de nata, aromáticas y a la mesa.
Nos llegó a casa un trozo grande de calabaza confitera o de invierno, cortesía de mi querida suegra Lola; el sabor dulce de la calabaza pegaba bien con un poco de cardamomo y macís (ya sabes, es la cáscara fragante que envuelve la fragante nuez moscada -Myristica fragans).
Ingredientes (para 4 personas)
-400 grs de calabaza de invierno.
-1 patata mediana.
-2 zanahorias.
-1 puerro.
-2 cebolletas.
-1 rama de apio.
-100 ml. de nata líquida.
-1 y 1/4 l. de agua (o caldo vegetal o de ave)
-1 cucharada de aceite de oliva y otra de mantequilla.
-1 pizca de sal.
-1/2 de cucharadita de macís en polvo (sustituible por nuez moscada).
-1/4 de cucharadita de semillas de cardamomo en polvo (o un toque de pimienta negra).
-Hojitas pequeñas de salvia, para decorar.
Como
1. Pon en una cacerola grande y de fondo pesado el aceite y la mantequilla a fuego medio; mientras se calienta, pela, lava y prepara todos los vegetales: trocéalos en trozos gruesos, ya que luego serán triturados. Ve añadiéndolos a la cacerola y saltéalos durante unos 8 minutos, para que se ablanden y empiecen a dorarse (el color que tomen ahora le dará más color y sabor al resultado final).
2. En este punto, añade la cuarta parte del agua (o el caldo) a la cazuela y espera a que dé el primer hervor. Añade el resto del líquido (la nata no) y reduce el fuego. Deja cocinar entre 10 y 15 minutos, cuando la patata, la calabaza y la zanahoria estén blandas fáciles de triturar.
3. Pasa las verduras hervidas al vaso batidor, con muy poco caldo. Cuanto más caldo añadas, menos espesa quedará la sopa.
Tritura hasta que quede muy fino y pásala por un colador.
4. Pon la nata en un vaso ancho y bátela con una cuchara hasta que comience a espesarse (la nata tiene que estar fría). Pon un par de cucharadas en cada plato al servir, y decora con las hojitas de salvia.
Me parece que con alguna cosa crujiente estaría ya de diez: unos tostones de pan (bien escurrridos) o unas láminas de almendra… espero que lo hayas disfrutado, por casa quedaron los platos limpios que es de lo que trata, ¿no?