Aqui estamos, esta semana con un poco de retraso por algunos problemillas técnicos. Espero que me hayas extrañado… Ando algo liado con un retrato que estoy pintando, asi que el fin de semana “apreté el tema” como dice siempre mi jefe, y no le dediqué demasiado tiempo a los fogones.
Tenía ganas de hacer una receta del solomillo Wellington. Es un solomillo de buey que se marina durante largas horas, se marca a fuego alto, se congela y, por último, se termina de cocinar en el horno, cubierto de hojaldre. Hubiera sido estupendo; pero apurado por el tiempo, utilicé una masa de hojaldre preparada para envolver unos medallones de solomillo de cerdo (el cerdo se marina en menos tiempo). Para acompañar, compota de ciruelas. Así es como salió del horno:
Ingredientes (para dos personas)
-1 solomillo de cerdo (300 grs. aproximadamente).
-masa de hojaldre congelada.
-4 ciruelas rojas.
-1 vaso de vino tinto, con cuerpo.
-1 anís estrellado (sustituible por canela, clavo u otro aromatizante a tu gusto).
-3 cucharadas de azúcar morena.
-3 o 4 dientes de ajo.
-1 ramita de romero.
-1 cucharadita de sal y pimienta al gusto.
-3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
Como
1. Lo primero es preparar la marinada del solomillo: mezcla en un bol los dientes de ajo picados muy fino o trirurados, el romero picado, la sal y la pimienta y la mitad del vino, con un par de cucharadas de un buen aceite de oliva; remueve bien el conjunto para disolver la sal. Corta el solomillo en medallones de 4 ó 5 centímetros de altura (te saldrán unos seis). Pon los medallones en un bol ajustado y vierte la marinada hasta cubrir la carne. Reserva esta mezcla en la nevera, cubierta con film transparente al menos 1 hora (curiosamente, el tiempo que transcurre mientras se descongela la masa de hojaldre).
2. Precalienta el horno a 230º. En un cazo de fondo pesado, pon las ciruelas deshuesadas y en cuartos, el azúcar, el anís (o canela, o clavo…), el resto del vino; remuévelo con suavidad para ayudar a disolver el azúcar. Déjalo reducir a fuego mínimo durante 20 minutos. El almíbar esperará y las ciruelas perderán humedad. Reserva las ciruelas hasta que vayas a servir (no es necesario servirlas demasiado calientes).
3. Una vez cumplida la hora castigado en la nevera, saca el cerdo de la marinada, excurriendo el líquido el máximo posible. Calienta una sartén antiadherente al máximo; cuando esté bien caliente, dora los medallones por todos sitios en el menor tiempo que puedas: de esta manera los jugos de la carne quedan sellados, haciendo la carne jugosa. Pásalos rápidamente a un plato y deja que se templen antes de empezar a envolverlos en hojaldre.
4. Enharina una superficie lisa para poner sobre ella la masa, y córtala en tiras largas de 6 ó 7 cms, suficiente para cubrir los medallones. Pínchala con un tenedor a intervalos regulares, para que no suba excesivamente, y envuelve los medallones de uno en uno, sellando los bordes de la masa con agua y una ligera presión de dedos. Ponlos sobre una bandeja forrada con papel parafinado, e introdúcela en el horno. Veinte minutos es tiempo suficiente (al menos en mi horno).
Bueno, espero que os animéis a probarlo! A Natuca le gustó mucho!!