Mañana algo consistente, prometido. Y es que dice Natuca, y con razón, que las últimas recetas son algo ligeras y vegetarianas; asi que mañana, algún segundo plato.
La siguiente crema -también fría- es la solución a la pregunta “¿qué hago yo en verano con un bote de garbanzos?”. La respuesta es: húmus. El húmus es una pasta de garbanzos cocidos, sésamo y limón, sabrosa y fresca, muy fácil de elaborar (no te detendrá mucho tiempo en la cocina).
El sésamo es una diminuta semilla que ya conocían los chinos hace 5.000 años; buscando noticias sobre él en internet, descubriréis cosas muy curiosas. Fué usado y mitificado por los chinos, los persas, los asirios y entre otros muchos por los árabes (que le llamaron “ajonjolí”, que significa “alegría” y lo utilizaban como afrodisíaco). Dicen también que Cleopatra hidrataba su piel con aceite de sésamo y en medicina oriental se le considera bueno para mujeres en situación de embarazo o menopausia -por su alto contenido en calcio- y para prevenir la infertilidad masculina -por su aporte de hierro y zinc-. Además, potasio, fósforo, magnesio, cobre y vitaminas del grupo B y E. Todo en esas diminutas semillas…
HÚMUS
Ingredientes
(para 6 personas)
-400 grs de garbanzos cocidos (un bote).
-8 cucharadas de sésamo (sustituibles por el mismo volumen en cacahuetes o anacardos, sin sal).
-1 ó 2 dientes de ajo.
-2 cucharaditas rasas de sal gruesa.
-2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
-1 cebolla mediana, troceada.
-El zumo de 1 limón.
-1 ramita de perejil fresco.
-Pimienta negra molida al gusto.
-6 cucharadas de agua.
-1 cucharadita de pimentón dulce.
Como
1. Pon a fuego medio un cazo de fondo pesado o una sartén antiadherente con el sésamo (o los frutos secos que emplées). Saltéalos constantemente hasta que tomen color y suelten aroma; luego pásalos a un mortero, excepto un par de cucharaditas para decorar, y muélelos muy fino junto con la sal.
Añade el aceite de poco en poco y removiendo con la mano del mortero hasta hacer una pasta espesa y homogénea.
2. Mete dentro del vaso de la batidora los garbanzos escurridos, la pasta de sésamo, el zumo de limón, la cebolla, el perejil, el ajo, el agua y la pimienta. Tritúralo todo a conciencia para formar una pasta consistente. Refrigera en la nevera y decora en el último instante con pimentón espolvoreado, semillas de sésamo y un hilillo de aceite de oliva.
Ideal para acompañar tanto carne como pescado, o para untar tal cual, acompañado con unas aceitunas negras.
Buen provecho y hasta mañana!