Soy un gran aficionado a los chistes, porque me parece que algunos encierran tanta sabiduría como los refranes. Uno de los mejores que me contaron ultimamente (gracias, Jorge!), refería que en una encuesta le preguntaban a una persona: “¿A usted que le disgusta más, la ignorancia o la indiferencia?”. La persona contestaba: “Ni lo sé, ni me importa”.
Como preferí conocer de primera mano los primeros meses de vida de mis hijos, algo que sólo una vez en la vida haré, aproveché un buen momento para abrazarme al derecho a la prestación por desempleo (que es un derecho, como su nombre indica, al menos en España); cuando nacieron mis niños, regularicé mi situación en el Instituto Nacional de Empleo, que en Cantabria se llama EMCAN, rellenando los impresos en los que solicitaba la baja por paternidad. Dichos impresos se los entregué, con toda la documentación restante, compulsados, etc, etc, a un funcionario de la oficina de EMCAN en la calle Isaac Peral de Santander, hombre corpulento y con barba, de mediana edad.
A principios de año, recibí información por la que supe que al tener hijos al cargo tenía derecho a percibir una cuantía superior a la que estaba recibiendo; fuí raudo a mi oficina de empleo, donde me explicaron que dicha ventaja se me aplicaría, pero desde el día en que la estaba solicitando y sin caracter retroactivo. Es decir, la ignorancia o la indiferencia de un hombre corpulento y con barba, de mediana edad, funcionario en la oficina del EMCAN de la calle Isaac Peral en Santander, me habían robado. Por ignorante y/o por indiferente, yo le deseo un año llenito de mala suerte; mis niños sonríen ya, a mi se me cae la baba y ya casi no me acuerdo de tan burdo personaje.
Sizigium aromaticum/Eugenia caryophillata (CLAVO DE OLOR)
La especia conocida como clavo de olor es la flor seca de una planta de la familia de las mirtáceas, originaria de las islas Molucas; es una planta que puede a llegar a medir hasta veinte metros, de hojas similares a las del laurel y flores numerosas de cinco pétalos. Actualmente, el mayor productor es Indonesia, seguido de Madagascar, Tanzania, Sri Lanka, Malasia e Isla de Granada y, aunque su medio ideal es el clima marítimo con temperaturas tropicales, también se cultiva en el litoral mediterráneo.
De sabor y aroma caliente, algo amargo, esta especia se utiliza con profusión en muchas gastronomías, tanto en elaboraciones dulces (frutas asadas, pudines, panes, tartas de manzana, vinos calientes) como saladas (jamon asado con miel, guisos de caza, cordero, buey, cerdo, en escabeches). En India se empléa de norte a sur, y forma parte del arroz biryani y de curries como el Garam Masala (junto a cilantro, comino, cardamomo, pimienta negra, canela y nuez moscada), o la pasta Masala Balti (cilantro, comino, hinojo, mostaza, cardamomo, fenogreco, canela, laurel, curry, cúrcuma, guindilla, jengibre, vinagre… y clavo). En su país nativo, forma parte del curry de Ceilán en polvo (cilantro, comino, hinojo, fenogreco, cardamomo, canela, curry y guindilla) y, por seguir enumerando mezclas de especias en las que toma parte, también se utilizaba en la Edad Media en la carmelina, elaborada con pimienta, nuez moscada, canela y macís. No en balde era una de las especias que más se han apreciado desde la más remota antigüedad.
Es una especia de sabor y olor muy persistentes, y aunque su potencia se atenúa al cocinarlo conviene utilizarlo con moderación (p.e., introduciendo dentro de un guiso una cebolla a la que se le pinchan unos pocos clavos).
Además de sus usos culinarios, se utiliza como agente aromatizador por su especiado perfume: pinchando los clavos en un cítrico (en la Edad Media se creía que era una fórmula infalible para ahuyentar las fiebre), o añadiendo su aceite esencial en jabones, cosméticos o incienso (sobre todo en China y Japón); también se empléa para perfumar tabaco en Indonesia (unos cigarrillos llamados Kreteks), o cigarrillos de marihuana (carrujos). El aceite esencial, además, se utiliza como analgésico, anestésico local (en dolores dentales, p.e.), antiinflamatorio y bactericida (entre otras cosas, el clavo tiene un poder conservante de los alimentos, precisamente por esta acción bactericida).
Como siempre te recomiendo, se exhaustivo a la hora de emplear cualquier sustancia como remedio médico: toda información es poca. Es pero haberte distraido, y volver pronto con una receta sabrosa. Abrazos!!!

15/01/2008 a 20:34
Si, conozco a ese personaje de mi época de desempleado cuando iba a sellar la tarjeta y era un personaje parecido al “Bacterio” de MORTADELO Y FILEMÓN, vaya funcionarios incompetentes..
El clavo tambien se puede utilizar como perfumador en el interior de armarios y cajones clavándolo en una naranja. Se seca de forma natural y deja un aroma cítrico.
Hasta la próxima.
20/01/2008 a 14:18
Todos cometemos errores en la vida personal y laboral. Lo malo es cuando a uno le toca encontrarse con una persona que tiene que conocer su profesión, actuando con responsabilidad y buen hacer, que es su obligación, y no lo hace, por ignorancia o indiferencia.
En el mismo lugar del que hablas, en la misma calle, me topé con un funcionario que actuó irresponsablemente, a la par que “ignorantemente”. Así mismo, en el mismo lugar, me había encontrado anteriormente con otros que actuaron de forma radicalmente opuesta, y me supieron dar la información que es parte de su trabajo.
Todo esto se materializa en el momento en el que me marché de Santander a Berlin, y solicité la prestación de desempleo para personas desplazadas (tienes derecho a tres meses). Yo he trabajado desde los 16 años, sin cotizar mucho, y los últimos ocho o nueve años, hasta pedir aquella ayuda, cotizados. Hacer uso de este derecho, como una ayuda mientras me buscaba la vida en Berlin, me parecía de plena justicia.
Mi pregunta es: cómo es posible que yo supiera de la existencia de esa ayuda a desplazados, siendo profesora de profesión, y aquel funcionario no tuviera ni idea de algo que es de vital importancia en su profesión?
Por falta de información, se me denegó aquella ayuda. Ya me encargué yo de obtenerla de otro modo.
De charango y pandereta, decía el poeta. Pero también de sudor y sangre, así nos labramos cada uno el día a día.
Uf, que me enciendo!!
Pues eso, que me alegro de que no des importancia a lo irrelevante, y también de que ignores a quién merece tu indiferencia.
Y te deseo la suerte que mereces, y que podáis disfrutar con tiempo y salud del regalo que son Alejandro y Héctor.
Besos del rubio, hasta pronto!
Carmen