Experimentar. Que otra cosa, si no es experimentar, hemos venido a hacer al mundo? Plenamente dotados con los mas finos sentidos que se puedan imaginar, nos movemos por la vida creando la realidad, reeditándola, impregnándola.
En base a la receta de los spaguetti “alle vongole” (una de las primeras que me apeteció conocer) y para seguir aprendiendo de la pasta fresca, hice el domingo este experimento: raviolis rellenos de berberechos. Una receta para tener tiempo y obtener un resultado de una calidad excepcional. Además, como te dije en la receta del pan de carne, hacer tus propias masas es muy gratificante (y te deja la opción de elegir en relleno que más te guste).
RAVIOLIS DE BERBERECHOS
Ingredientes (para 4 personas):
- 1/2 kg. de berberechos (puedes hacer esta misma receta con almejas o mejillones).
-200 grs. de harina de trigo.
-2 huevos.
-2 zanahorias medianas.
-1 cebolla mediana.
-300 ml de tomate tamizado.
-8 hojas de albahaca grandes.
-1 cucharada de perejil fresco picado.
-1 ó 2 hojas de laurel.
-Aceite de oliva virgen extra.
-Sal y pimienta negra.
Como
1. Pon un cazo con 1/2 l de agua a fuego alto y dentro las zanahorias peladas, en trozos gruesos (unos 4-5 cms). Queremos cocerlas unos 15 minutos para hacer una pasta naranja que le dará color a la pasta fresca. Añade un poco del caldo de coción, pero no debe quedar muy ligero, sino más bien como un puré de patatas.
Mientras se cuece la zanahoria, puedes ir abriendo los berberechos, así estarán templados cuando tengas que manipularlos al rellenar la pasta. Para abrirlos, pon una sartén amplia con 3 ó 4 cucharadas de aceite de oliva a fuego vivo. Cuando esté muy caliente, añade lor berberechos bien limpios y reduce a fuego medio-alto. Tardarán unos 5 ó 6 minutos en abrirse, no los dejes mucho mas porque se endureceran. Filtra y reserva el líquido que queda en la sartén.
2. Vamos a preparar la salsa: pica la cebolla en trocitos muy pequeños (o rállala), y ablándala con 2 ó 3 cucharadas de aceite de oliva en la misma sartén donde abriste los berberechos (a fuego medio-alto). Cuando empiece a transparentarse, añade el caldo filtrado de berberechos. Déjalo al fuego 5 ó 6 minutos, para que reduzca.
Añade después el tomate tamizado, perejil, una cucharadita de azúcar y media de sal, cubre con una tapadera que deje salir el vapor (perforada), reduce el fuego al mínimo y ponte a preparar la pasta mientras se reduce (déjala al menos media hora, para que concentre los sabores).
3. La pasta! Si ya intentaste la anterior receta de raviolis, habrás notado que es una masa dificil de mezclar. Hay que ser perseverante. Sobre las cantidades de harina, comienza con las que te dan en la receta; normalmente, siempre hay que ir añadiendo más, según se va trabajando. El punto correcto de la masa es cuando queda blanda pero sedosa al tacto (una bola que no se pega a las manos).
Para esta pasta, empieza mezclando la harina, el puré de zanahoria, los huevos, media cucharadita de sal y 3 ó 4 cucharadas generosas de aceite. Despégala de los dedos y sigue formando una pasta homegénea, hasta que se pueda trabajar con un rodillo y estirarla sobre la mesa (sin que se quede pegada por todos sitios). Acuérdate de que es muy probable que la masa te siga pidiendo harina.
4. Enharina una superficie limpia y lisa, y salpica también harina en el rodillo, frotándolo. Haz una pelota con 1/3 de la pasta y extiéndela con el rodillo uniformemente, hasta que quede lo más delgada posible.
Sobre la pasta extendida, sitúa los berberechos (sin la cáscara, obviamente), imaginando que cada uno de ellos está en el centro de un cuadrado de 5 cms de lado y alineándolos (porque luego tendrás que pasar el cortapastas o el cuchillo entre ellos). Te aconsejo que cubras con berberechos sólo la mitad superior de la pasta; de este modo, puedes doblar la otra mitad para taparlos. Al cubrirlos, presiona con el dedo alrededor de cada berberecho, asegurandote bien para que no se abran al hervirlos.
Cortalos con el cortapastas (intenta que te salgan parecidos) y reservalos sobre papel encerado hasta que los tengas todos listos, de esta manera no se pegaran entre si.
5. Pon unos 3 litros de agua en una cacerola grande, con 4 cucharadas de sal y una o dos hojas de laurel y llevalo a ebullición con fuego vivo. Cuando hierva a borbotones, añade los raviolis uno a uno.
Tardaran unos 6 o 7 minutos en estar aldente; es incluso interesante dejarlos un poco más duros para acabar de cocinarlos en la salsa, a fuego bajo.
6. Como un adorno a un plato que ya estaría bien así, puedes elaborar un aceite de albahaca de esta sencilla manera: maja en un mortero las hojas de albahaca con 8 cucharadas de aceite de oliva (o trirúralas con un molonillo eléctrico). Fíltralo para salpicar por encima de la pasta.
Buen provecho, gastronautas, espero que os vayáis animando a hacer vuestras propias pastas y masa caseras, es una auténtica gozada!!!
Abrazos, te prometo en breves una nueva entrega del especiero: alcaravea.