El hijo de José y de María. Después de acabar el Ensayo sobre la lucidez, empecé El Evangelio según Jesucristo (también según Saramago). Aún no he llegado al ecuador de la novela, pero parece que es interesante, con muchos pasajes muy líricos y reflexivos. Cómo no, no te vas a librar de leer uno de ellos, con la esperanza de que te llame la atención y leas qué hay antes y qué después de él:El hijo de José y María nació como todos los hijos de los hombres, sucio de la sangre de su madre, viscoso de sus mucosidades y sufriendo en silencio. Lloró porque lo hicieron llorar y llorará siempre por ese solo y único motivo.
Poco después, el autor nos muestra tres reyes magos transfigurados en pastores de las pedanías próximas a la cueva donde ha tenido lugar el alumbramiento: uno de ellos lleva leche de oveja, el segundo queso y el tercero……pareció que llenaba la cueva con su gran estatura, y dijo, pero no miraba ni al padre ni a la madre del niño nacido, Con estas manos mías amasé este pan que te traigo, con el fuego que solamente dentro de la tierra hay, lo cocí.
PAN DE CARNE

El pan es uno de los alimentos más básicos que hay. también es de los que más veces aparece citado en las fuentes más remotas de nuestra historia escrita. Los hombres y mujeres de aquellos albores veían en la labor del panadero (panadera), así como en la del alfarero, una imitación continua de la creación suprema del hombre. Para muchos habitantes del planeta todavía es un símbolo místico.
Aprender a prepararlo lleva un poco de tiempo; la masa que prepares te servirá para hacer pizzas, panes, empanadas o panes rellenos como el que te ofrezco a continuación.
Ingredientes
(para 8 panes rellenos):
-1/2 k de harina de trigo duro.
-250 ml. de agua templada.
-Levadura suficiente para 1/2 k de harina (las dosis vienen en el envase. Aprox., 1 sobre de levadura en polvo, o unos 4-5 grs de levadura sólida de panadería).
-3 cucharadas de aceite (o mantequilla ablandada).
-2 cucharaditas de vinagre.
-2 cucharaditas de sal.
(para el relleno):
-400 grs de carne picada, mitad cerdo y mitad ternera.
-2 cebollas medianas.
-4 dientes de ajo.
-1 ramita de tomillo.
-1 hoja de laurel.
-400 grs de tomate triturado y tamizado.
-4 cucharaditas de aceite de oliva.
-1 cucharadita de sal.
-1 cucharadita de pimienta negra, recién molida.
(extras):
-Semillas variadas para decorar (girasol, sésamo, amapola, hinojo, alcaravea… al gusto).
-1 huevo batido.
Como
1. Busca una superficie limpia, seca, lisa y con una altura adecuada a tu estatura (jamás por debajo de tu cintura), de al menos 80×80 cms, para trabajar cómodamente. Mezcla la harina con la levadura (si es sólida, dilúyela en el agua tibia) y júntala sobre la superficie de trabajo en forma de montaña cónica; luego haz con ella un volcán, abriendo un hueco profundo arriba con la punta de los dedos. Dentro de este hueco por el aceite (o la mantequilla), el vinagre, la sal y una pequeña parte del agua (nunca debes rebasar la capacidad del volcán).
Con las manos limpias, vas amalgamando la parte líquida con movimientos rotatorios, tomando más harina del interior de las paredes, pero intentando no romper el volcán. Ten paciencia, los primeros pasos tienen siempre mala pinta.
Añade líquido según se vaya quedando la mezcla seca y absórvelo con más masa hasta agotar la cantidad de agua (la masa debe quedar lo más homogénea posible).
2. Ahora tienes que “trabajar” la masa. Puede llevarte entre 20 ó 30 minutos, pero es sencillo y repetitivo: haz un rulo con forma de barra con la masa y dispónlo de forma que quede en línea con tus brazos extendidos hacia delante. Esparce un poco de harina por la superficie, para facilitar el amasado.
Sujeta con la mano izquierda el extremo más próximo a ti, y con el talón de la mano derecha “raspa” la masa alejándola de ti. Enrolla la masa acercándola a tu mano izquierda y… vuelves a tener un rulo. Repite este “masaje” el tiempo suficiente para que la superficie de la masa quede regular y tenga un tacto suave. Si observas zonas duras en el interior o burbujas de aire, sigue amasando hasta que desaparezcan.
Cuando esté a punto, guárdala en un bol de cristal, cerámica o plástico grande (la masa aumentará su tamaño por efecto de la levadura); lo conveniente sería dejarla reposar 2 horas al menos.
3. Para preparar este relleno (puedes rellenar con cualquier ingrediente que te apetezca, pescado, setas, bacon…), dora la cebolla picada fino en 2 cucharadas de aceite, añade luego los dientes de ajo rotos pero enteros, el tomillo y el laurel. Saltea todo junto 5 minutos, para que el aceite tome el sabor del ajo, y a continuación añade toda la carne y sube el fuego para que no suelte muchos jugos. Dórala por completo, volteándola frecuentemente.
Añade el tomate tamizado y las dos cucharaditas restantes de aceite, reduce el fuego al mínimo y deja cocer (tapado con una tapadera con agujeros de respiración) entre 1 hora y 3/4 ó 2 horas, hasta que el tomate haya reducido y aparezca la carne bañada en salsa, pero no el exceso líquida. Vigílalo de cuando en cuando para que no se pegue.
4. Precalienta el horno a 180º. Una vez que la levadura haya hinchado la masa, enharina la superficie de trabajo y un rodillo de pastelería. Vuelve a amasar la masa para darle forma de barra de pan y, con un cuchillo afilado, corta 8 medallones del mismo tamaño.
Asienta un medallón en la mitad de la zona de trabajo y aplástala con la palma de la mano hasta formar un disco de 20 cms. y grosor regular. Acaba de estender la masa con el rodillo enharinado, de la siguiente forma: Trabaja la mitad de la circunferencia que queda más próxima a ti, con un movimiento que vaya del centro de la masa hacia tí. Gira la masa 1/4 de vuelta y repite el movimiento; al final debe quedar un disco regular de no más de 4 mm de espesor.
5. Enrolla el disco entorno al rodillo, pon una lámina de papel parafinado y aceitado debajo y vuelve a extender el disco. Esto te facilitará mucho la tarea de rellenado.
Aparta los ajos, el laurel y el tomillo del relleno, pon un par de cuchadaras del mismo en el centro del disco, distribuyéndolas en forma alargada pero sin llegar al final de la masa. Dobla primero los extremos más cortos de la masa sobre el relleno, y luego los más largos, para formar un paquetito parecido a una napolitana.
Haz lo mismo con la masa restante, y ve introduciendo en una bandeja de horno los paquetitos que tengas listos sobre sus papeles parafinados (será más fácil sacarlos luego). Con un cuchillo afilado, practica unos cortes en cada uno de los panes, para que no retengan demasiada humedad.
6. Con una brocha limpia, humedece la superficie de los panes con huevo batido y salpícalos con semillas a tu gusto (hinojo, alcaravea, anís verde o comino le darán buen aroma); introdúcelos en el horno, con la bandeja a media altura, aproximadamente 35-40 minutos. Como cada horno es cada horno, vigílalos a la media hora de meterlos para ver si van tomando buen aspecto.
Espero que lo disfrutéis, de verdad que merece la pena comer tu propio pan; si lo pruebas en pizza, disfrutarás no sólo de un momento redondo, si no también del tremendo orgullo de ser capaz de hacer un alimento mágico sin parangón, el pan nuestro de cada día, repitiendo unos gestos que te unirán a la historia.
Que aproveche, gracias por tu visita, gastronauta!!