De nuevo con todos ustedes, desde Santander, España, vuestro gastronauta! Demora en escribir, dichoso carnet de conducir… espero que te compense esta receta sencilla, sana y deliciosa, que entre otras tapas servimos a Carmen y Alex, nuestros amigos de Berlín, que nos visitaron el miércoles (grandes besos, se os quiere). Venían de la antigüa Birmania y se acordaron de traernos especias y fotos. Estaban muy contentos por nuestro embarazo, como todos los amigos y familia, y como Carmen también es una admiradora de Manolo García, quería recordar con ella unos versos que hablaban de renacer, cunas y alboradas. Pero no los recordaba exactamente; ahora quiero compartirlos, para llamaros la atención sobre este gran poeta al que merece la pena oir y escuchar. Dicen:
Renacerás. Será un regalo de tu propia fe.
Tu propia cuna a la que has de mecer, cantando en la alborada.
Renacerás, si no te empeñas en querer sufrir.
Precioso tiempo tu vida ha de ser, preciosa perla rara.
Ya nos hemos puesto tiernos (la recomendación de Manolo García es en firme, buscad y escuchad! buscad y leed!), ahora hay que ponerse el delantal para disfrutar. Que os guste, seguid siendo buenos!
TRIÁNGULOS CRUJIENTES DE PESCADO Y LANGOSTINOS
Estos triángulos crujientes están elaborados con pasta filo, unas finísimas hojas de pasta hecha de harina y agua que se venden en muchos comercios (entre los que te recomiendo los pequeños comercios de alimentación asiática), casi siempre congeladas. Son imprescindibles para hacer rollitos de primavera o dulces como el baclavás y, para los que ya tengáis pequeños demonios por casa, es un disfraz divertido para comer pescado, verduras…
Ingredientes (para 24 triángulos)
-8 hojas de pasta filo.
-150 grs de pescado blanco limpio de piel y espinas.
-12 colas de langostino, peladas.
-1 huevo (separadas clara y yema)
-1 cebolleta.
-2 dientes de ajo.
-1 ramito de perejil.
-1 cucharadita de ralladura de limón.
-1 cucharadita de jengibre fresco rallado o hierba limón.
-sal al gusto.
-mantequilla derretida y un pincel limpio.
Como
1. Precalienta el horno a 190º. Pon en un robot triturador o en el vaso de una batidora todos los ingredientes de la lista (a excepción de la pasta filo, la mantequilla, el pincel y la clara del huevo). Tritura hasta que quede un puré homogéneo.
2. Extiende una lámina de pasta filo encima de una hoja de papel parafinado, sobre una superficie de trabajo lisa y limpia; con ayuda de el pincel, engrasa con mantequilla (ligeramente) ambas caras de la pasta.
Corta con un cuchillo afilado cada hoja en tres tiras paralelas del mismo grosor.
3. Sitúa una cucharadita del puré en el ángulo superior izquierdo del lado corto de cada una de las tiras de pasta. Dobla la pasta sobre si misma, por encima del relleno y sin aplastarlo, para que el lado corto coincida sobre el lado largo del rectángulo. Sigue trasladando el triángulo que has formado hasta acabar la tira.
Repite con el resto de la pasta filo, hasta que tengas 24 triángulos. Sella los bordes con la clara batida.
4. Sitúa los triángulos en una o dos bandejas para horno forradas con papel parafinado,glaséalos con la yema batida para que queden dorados y mételos al horno unos 20 minutos (contrólalos los últimos 5 minutos porque no todos los hornos funcionan igual, y si tienes 2 bandejas a diferentes alturas, intercámbialas de sitio a media coción).
Sirve con ensalada o con salsas para untar (mira las recetas de tzatzikí y humús en este mismo blog, p. e.).
Abrazos fuertes, gracias por estar ahí: sin Alicia no existiría el rey blanco y sin tí no habría gastronauta.
30/08/2007 a 23:18
hola fabulosa receta, increible para los nenes.felicitaciones
son muy cencillas y faciles de hacer.