Estoy esperando que leven dos experimentos con levadura fresca que tengo en la cocina. Una de las masas se convertirá en una tarta de fresas y la otra será un pan tipicamente judío que se llama “callah”, en forma de trenza y salpicado de semillas de amapola. Si quedan bonitos, los compartiremos con vosotros, para que os animéis con ellos.
Mientras sube la masa -tardará un ratito- tengo tiempo para escribirte otro capítulo del especiero y, más tarde, para hacer una ronda de llamadas y mensajear a los amigos que están fuera. Las amistades hay que cuidarlas, como las cosas que se meten al horno, para que no se quemen.
Una de las más fragantes especias que se emplean en cocina, tanto en panadería y repostería como en platos salados, ocupa hoy esta página: el perfumado anís.
ANIS VERDE (PIMPINELLA ANISUM)
El anís verde es la semilla de una herbácea anual de la familia de las apiáceas; la planta llega a medir 80 cms. de altura y tiene un tallo cilíndrico, que se ramifica en la parte alta de la planta. Las flores del anís son blancas, poseen cinco pétalos y se agrupan en racimos.
La planta es originaria del oriente y fué traída a nuestro entorno mediterráneo por los comerciantes árabes. Hoy en día, España es uno de los primeros productores, junto con Italia, Turquía y Bulgaria. De su semilla se han elaborado muchos destilados dulces y potentes, de sabor persistente como el ouzo griego, el raki turco, el pastís francés o el anís español. Se empléa también, como te he dicho, en la elaboración de panes y recetas de repostería, en muchos curries, arroces y platos de marisco, en los que marida bien con el azafrán.
Los tallos jóvenes de la planta también se comen, tienen una textura similar al apio y un sabor menos pronunciado que las semillas; las hojas se empléan para perfumar la ropa limpia (al igual que se hace con la lavanda).
Medicinalmente, se empléa en los siguientes casos: para combatir los cólicos flatulentos, (al igual que otras semillas morfológicamente muy similares: el comino, la alcaravea, el hinojo), naúseas y mal aliento; tiene efecto espectorante y es suavemente diurético. Para todos estos usos se suéle preparar una infusión de las semillas.
El aceite de las semillas se empléa también, vía tópica, como repelente para insectos.
Espero que parte o toda la información que te he dado te séa útil, me despido de ti hasta pronto… cuídate mucho y pásate otro día, sin tardar mucho. Ah, se me olvidaba!Uno de los usos más rituales que tienen las semillas de anís -y las de hinojo- es servirlas tras las comidas a los comensales para perfumar la boca.
Un abrazo!
