Soy un gran aficionado a los chistes, porque me parece que algunos encierran tanta sabiduría como los refranes. Uno de los mejores que me contaron ultimamente (gracias, Jorge!), refería que en una encuesta le preguntaban a una persona: “¿A usted que le disgusta más, la ignorancia o la indiferencia?”. La persona contestaba: “Ni lo sé, ni me importa”.
Como preferí conocer de primera mano los primeros meses de vida de mis hijos, algo que sólo una vez en la vida haré, aproveché un buen momento para abrazarme al derecho a la prestación por desempleo (que es un derecho, como su nombre indica, al menos en España); cuando nacieron mis niños, regularicé mi situación en el Instituto Nacional de Empleo, que en Cantabria se llama EMCAN, rellenando los impresos en los que solicitaba la baja por paternidad. Dichos impresos se los entregué, con toda la documentación restante, compulsados, etc, etc, a un funcionario de la oficina de EMCAN en la calle Isaac Peral de Santander, hombre corpulento y con barba, de mediana edad.
A principios de año, recibí información por la que supe que al tener hijos al cargo tenía derecho a percibir una cuantía superior a la que estaba recibiendo; fuí raudo a mi oficina de empleo, donde me explicaron que dicha ventaja se me aplicaría, pero desde el día en que la estaba solicitando y sin caracter retroactivo. Es decir, la ignorancia o la indiferencia de un hombre corpulento y con barba, de mediana edad, funcionario en la oficina del EMCAN de la calle Isaac Peral en Santander, me habían robado. Por ignorante y/o por indiferente, yo le deseo un año llenito de mala suerte; mis niños sonríen ya, a mi se me cae la baba y ya casi no me acuerdo de tan burdo personaje.
Sizigium aromaticum/Eugenia caryophillata (CLAVO DE OLOR)

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