Si paseas por Atenas entre calles con nombres de ilustres estadistas, filósofos, poetas y militares de la antigüedad, y es primavera, verás las terrazas atestadas de griegos jóvenes y viejos jugando al bakgammon; renuevan el combate eterno que empezaron frente a un tablero Agamenón y Aquiles en un vaso de cerámica ático.
Si en el aire flotan presencias de manzanilla y romero, invitando al espíritu a viajar, te aconsejo que gastes suela subiendo a cualquiera de las colinas que rodean la ciudad; si asciendes por bucólicos caminos a la cima del Monte de los Lobos, encontrarás una panorámica de la ciudad bañando el olas petrificadas de muro blanco la base de las colinas, como un mar interior de sal…
Para reponer fuerzas después del paseo te aconsejo que bajes con los humanos y pruebes, en cualquier sitio, uno de esos entrantes o “tapas” que allí reciben el nombre de mezzes. Allí se suelen acompañar generosamente con oúzo, un fuerte anisado local; una comida típica griega puede durar cuatro o cinco horas… si no te atreves, pide un vaso de retsina (vino blanco aromatizado con resina de pino).
El más famoso de estos mezzes es el tzatzíki, cuya receta te daré en seguida; para abrir boca, te invito a probar esta “ensalada” de berenjenas, con parecidos razonables con la escalibada catalana.
MELITZANOSALÁTA (puré de berenjenas)