Aunque hace ya unos días que nació, el pasado día 30 de agosto, aqui va el postre que le queríamos dedicar al pequeño Mario, nuestro más reciente sobrino, y el primer hijo de nuestros grandes amigos Sonia y Jorge. Haciendo honor a sus antepasados vascos, por parte de padre, pensé en una cuajada; como tenía por casa un poco de lavanda seca que compré en el Mercat Central de Valencia sin saber aún para qué, decidí aromatizar con ella la leche (después pensé que hubiera resultado mejor postre de haber añadido además el jugo de un puñado de moras bien maduras para reforzar el color y dar un sabor más marcado).
Puedes cuajar la leche de dos modos: con cuajo natural (siguiendo las instrucciones del fabricante, para lo que seguramente necesitarás un termómetro de cocina), o con cuajada en polvo (que se encuentra en la sección de repostería de los supermercados y simplifica bastante la elaboración en casa, por lo que es la que se empléa en esta receta).
Espero que lo disfrutes! Un abrazo y hasta luego!
CUAJADA AL AROMA DE LAVANDA