Hola, gastronauta! Llevaba dos semanas sin saludarte y han pasado cosas… Nos visitó mi madre (la señora Amor), nos ayudó mucho y disfrutó de los nietos, que también disfrutaron mucho de ella. Pudimos escaparnos el sábado por la noche para oir a Extremoduro en directo.
El grupo llegó a mis oidos de la mano suave de Natuca, mi princesa-punk (aprovecho para disculparme… estaba equivocado), y desde entonces los versos de Roberto Iniesta me vienen a la cabeza en muchas ocasiones de la vida. Y digo “versos” y no “letras” porque “el Robe” los hace de cien quilates, capaz de desgarrar el velo que nos separa de la realidad más pura (el amor, la autobúsqueda, las ganas de acabar con tó,…). Existe en castellano una palabra de origen griego que define la capacidad humana de generar historias y mitos, casi en estado de transporte psíquico: mitopóyesis. El Robe la define aún mejor cuando dice: “dices que a veces no comprendes que dice mi voz,/ ¿cómo quieres que yo sepa lo que digo?, /si entre los dedos se me escapa volando una flor /y yo la dejo que me marque el camino” o “condenado a vivir entre maleza, plantando flores de algodón…”
Si jamás los escuchaste, nunca es tarde para intentarlo. Si lo probaste y te rendiste pronto, persevera: que ni el lenguaje muchas veces procaz ni el estruendo melódico de sus guitarras te priven de un poeta a la altura de Baudelaire, Rimbaud, John Donne…
Pd. Parece que lleva tiempo dando problemas la comunicación con vosotros desde el blog, disculpad. Podéis escribir a mi direccion: arculoes@yahoo.es. Abrazos!
FOIE CON PERA Y UN TOQUE BALSÁMICO
