Hola, de nuevo! Como te prometí, vuelvo con otra entrega que completa este Especiero que poco a poco a poco se va llenando de perfumes y sabores, unos cotidianos y otros más sorprendentes y lejanos. A pesar de que a muchas personas les resulte futil el empleo de especias, yo tengo pasión por ellas (utilizándolas con delicadeza y mano avara, eso si), las colecciono y me gusta tenerlas siempre a mano. Aunque algunas de las que se pueden conseguir secas dan mucho juego, otras solo merece la pena adquirirlas frescas (como es el caso de la albahaca, la menta, la hierbabuena, el cebollino…).
Una de estas hierbas que se deben consumir frescas es el cilantro. Lamentablemente, no puedo cultivarlo en la ventana de mi cocina dadas las características climatológicas del norte de España. Si tienes la suerte de vivir en una zona de altas temperaturas, no renuncies a poner una gran maceta de cilantro en tu alféizar: con riego regular, nunca te faltará esta rica y perfumada especia.
CILANTRO (Coriandrum sativum)