Un fin de semana muy especial (segunda parte, pero no menos importante!)… Hacíamos un añuco, como dicen por estas tierras del cántabro Corocota: un año desde la mañana ventosa en que nos casamos Natuca y yo… y pensar que entonces no teníamos nada, incluso yo estaba parado… ahora, en cambio… ! Tenemos amor y humor, como entonces, y todavía nos llega para irnos al mercado de la Esperanza, detrás del ayuntamiento de Santander y comprarnos un kilo de bogavantes en dos piezas vivas y “coleando”. De cualquier modo nos hubiera costado más una mariscada en el Barrio Pesquero…Lo bueno del bogavante es que una vez rotas las defensas la carne es abundante y limpia, en porciones bastante compactas: la cola se puede cortar en medallones y la carne de las pinzas se extrae entera con facilidad. Creemos que es más rico que la langosta (además, le gana por las pinzas).
Si la ocasión lo merece y la ocasión es propiciada por una cena ligera, acompañada de un ribeiro, haz esta sutileza:
ENSALADA DE BOGAVANTE, ALBAHACA Y FRESAS

