Mi niñez transcurrió en Venezuela y no tuvo mucho que envidiarle a la niñez de Durrell. En aquellas latitudes los niños se crían más libres, dentro del barrio acogedor en el que se suelen organizar fiestas comunes a las que cada cual lleva su receta.
La cocina de sudamérica es una cocina criolla, fusión de la cocina autóctona de los pobladores originales, del colonizador europeo (español, portugués, holandés, italiano…) y de las poblaciones de esclavos africanos; muchos ingredientes de estas tradiciones conviven en el mismo plato y a veces ese plato se convierte en emblema gastronómico de un país.
Dos de las guarniciones del pabellón criollo (el plato nacional de Venezuela) las recuerdo especialmente; mis hermanos y yo solíamos abalanzarnos sobre los trozos fritos de yuca y plátano como si fueran golosinas… como seguimos haciendo aún, cuando la nostálgica señora Amor lo recrea, entero, para nosotros.
Tanto la yuca como el plátano frito se pueden colocar en el lugar de la guarnición, haciendo divertidas presentaciones, o tomarse, por si mismos, mojados en una salsa (como el guacamole mejicano o la guasacaca venezolana).
Ambos se empiezan a ver mucho por los comercios y mercados de España; se consiguen en grandes superficies, pequeñas tiendas o puestos de mercado dedicados a la cocina sudamericana.
YUCA Y PLATANO FRITOS